Una investigadora especializada en diabetes y despedida por un ERE seguirá trabajando gracias a una colecta particular
El Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia (CIPF) sufrió de lleno los enormes problemas financieros que sufre la Generalidad Valenciana. La Consejería de Sanidad redujo la aportación financiera a la mitad, lo que provocó el pasado noviembre un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que dejó en la calle a 113 de sus 224 empleados. Entre ellos, a Silvia Sanz, que trabajaba en el laboratorio de endocrinología molecular de la doctora Deborah Burks, donde investigaba sobre la regulación de la proliferación de las células beta pancreáticas que se encargan de sintetizar insulina, investigación que tuvo que ser abandonada tras el ERE (el laboratorio perdió cinco investigadores en el expediente de regulación de empleo).
Se trataba de encontrar nuevas formas de regenerar el páncreas endocrino, una de las dianas terapéuticas más atractivas para la proliferación de células beta.
Cristina Ponce, madre de una adolescente de 14 años con diabetes, inició una campaña de recogida de fondos para apoyar la investigación médica con los que ha conseguido que esta investigadora sea contratada de nuevo, de momento, hasta el mes de mayo.
Esta madre, que ha conseguido recaudar 7.700 euros gracias a personas anónimas que han colaborado comprando lotería, camisetas, meriendas y huchas solidarias, no entiende los recortes que se están aplicando a la ciencia, y que ningún ciudadano debería consentir "al ser derechos básicos de la democracia que estamos tumbando".
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